Se ha convertido en una de las referencias del clasicismo gastronómico de nuestra ciudad. Sito en la calle Laurel, ha logrado en apenas doce años consolidar una enorme reputación tanto por la calidad de los productos en los que basa su cocina como por el resultado de sus elaboraciones.
Es uno de esos espacios temáticos de la gastronomía que tan poco abundan en La Rioja. Nacido hace nueve años, la apuesta de Rubén y Pepe Blanco enseguida logró hacerse con un importante hueco en Logroño por la originalidad de su propuesta como por la atrevida formulación estética del local.