El entrenador del Naturhouse, Jota González, disfruta de la comida, tanto por lo que supone para la salud como por la capacidad que tiene para acercar a las personas: «Cuando quedas a comer, en el fondo lo haces para conversar»
El vallisoletano Jota González es un personaje singular: profesor universitario de matemáticas, exempresario informático y desde hace varias temporadas, entrenador del Naturhouse La Rioja de balonmano, puesto desde el que se ha metido en el corazón de los aficionados riojanos por su sencillez, su maestría y su entrega sin límites; además de sus muchos triunfos.
Pero Jota, más allá de las tácticas, de los resultados y de la presión a la que le somete el deporte de élite, es un ser humano cultivado y atento con el que da gusto compartir mesa y mantel. Para esta ocasión se decantó por el restaurante ‘Tahití’ de la capital logroñesa, donde disfrutó con una exquisita ensalada de bogavante, lecherillas con pimientos y un magnífico rodaballo al horno asado al estilo de Orio: «Para mí la comida es algo fundamental, no lo digo sólo como deportista, sino también por lo que compete a la salud y a la forma de relacionarse de las personas. Quedar para comer es hacerlo para conversar, para tratar cosas con una cercanía que sólo se puede conseguir en torno a un buen plato».
Jota es un ‘single’ y por eso ha aprendido a cocinar: «Recuerdo que cuando vine a Logroño mi madre me preparaba un número impresionante de ‘tuppers’ con su excelente cocina congelada para que pudiera ir tirando; ya no. Poco a poco he ido aprendiendo y procuro ser lo más variado posible en la alimentación. No me complico la vida, hago muchas cosas de plancha y me encanta la verdura y la fruta; además, me gusta venir a comprarlas a la Plaza del Mercado. De hecho, busco productos de calidad y entiendo que tengan que valer un poco más».
Jota conoce varios de los más destacados restaurantes de La Rioja: «Por cuestiones profesionales alguna vez he tenido que ir a comer con los directivos del club y me han llevado a restaurantes excelentes, como es éste, el Matute, el Cachetero e incluso, la Taberna de la Cuarta Esquina y el Chef Nino de Calahorra o el Echaurren, de Ezcaray».
Una de las cuestiones que más le fascinan de la gastronomía riojana es el trato que se le dispensa al vino: «En mi tierra se hacen vinos exquisitos, pero en Rioja hay dos cosas superiores: la primera de ellas la relación entre la calidad y el precio de los caldo, y después, la forma en la que se vive el vino. Aquí hay una cultura que se respira a cada paso con catas o degustaciones. Es maravilloso».
Por motivos deportivos Jota ha viajado a países como Cuba, Guatemala y Argentina: «Existen cocinas muy sorprendentes por el mundo, pero creo que en ningún país existe la variedad que se da en España: nada tiene que ver la cocina andaluza con la gallega o la vasca. Esto es extraordinario y enriquecedor».
El entrenador de Naturhouse explica que su plato preferido es el rodaballo: «Es un pescado excelente, me gusta mucho su textura gelatinosa y tiene algo muy importante para los que nos hemos ido acercando al pescado con la madurez, la sencillez al deshacerse de sus espinas».
Curiosamente Jota no puede con el gazpacho: «A todo el mundo le encanta, pero a mí me supera». Y sobre la carne, disfruta al máximo con un buen solomillo: «Al principio lo pedía más hecho, pero ahora
La cultura del vino
A Jota le encanta cómo se vive en La Rioja la cultura del vino: «Es algo que se percibe a cada instante»