La vida de este médico siempre le ha llevado por la senda de la gastronomía, que jamás ha rechazado, y como muestra, su Kabanova o las recetas que publica en Diario LA RIOJA
En un apretón de manos se percibe que la conversación va a ser especial. Mira a los ojos, no rechaza una sonrisa y explica su vida sin temor a ser calificado de nada, privilegio que sólo llegan a alcanzar los hombres buenos. El Marinée hace de escenario perfecto para una comida que se alarga hasta la tarde porque las historias fluyen con la complicidad de dos amigos que se acaban de conocer.
Él es Víctor Fernández Pinedo, un hombre del Renacimiento que al nacer en el siglo XX cambió el pincel por la traumatología (toda una vida al servicio de los huesos de otros), el cincel por la cocina (más de 2.000 recetas recopiladas y el restaurante Kabanova como gran creación) y la pluma por el ciclismo (miles de kilómetros y muchos puertos fuera de categoría en sus piernas a pesar de que comenzó a montar en bici superada la cincuentena).
«Pero nada de esto es comparable a mi afición por la música clásica». En eso tiene a sus favoritos, que «siempre están presentes cuando tengo la oportunidad, ahora diaria, de cocinar en casa». Acompañado por Beethoven, por Wagner o por Müller, Víctor Fernández Pinedo es capaz de estar pendiente una hora para que la cebolla de su puchero esté bien pochada y no tan sólo frita, «porque existe una diferencia sideral», reconoce. Con los clásicos se imagina cocinando para estos artistas. «A Beethoven le prepararía el codillo maravilloso que hacemos en el Kabanova porque era muy alemán. A Wagner, por ser un músico tan erótico como demuestra en sus Valquirias, le haría un surtido variado de salchichas con patatas cocidas; y a Müller, sin duda, un tiramisú para sus magníficas sinfonías».
En Ezcaray
Su particular relación con los fogones arranca en un lugar noble, capital, en San Sebastián. «Allí estudié la especialidad, y las sociedades gastronómicas me permitieron descubrir una faceta hasta entonces desconocida». Disfrutaba mucho ofreciendo comidas para 60 personas.
Esto sin duda le permitió coger callo, entender los ritmos de una cocina, aprovechar pequeños trucos y alcanzar la sensación de plenitud cuando las viandas están sobre la mesa. El ‘veneno’ gastronómico estaba inoculado. Así que empezó a crecer sin darse cuenta.
«Me hice cargo de la cocina del Colegio Oficial de Médicos», donde conoció a Diego Carasa, junto al que dio un paso más abriendo el Kabanova, un restaurante con nombre musical, y que le ha permitido conocer el éxito pero también los sinsabores del negocio de la restauración.
En todo este proceso siempre ha estado muy presente Francis Paniego. «Me abrió las puertas de su casa, y aprovechaba las vacaciones en el hospital para introducirme como uno más en la cocina de Francis. He aprendido mucho a su lado y lo sigo haciendo cada vez que voy. Es maravilloso».
Esta faceta académica le ha llevado a iniciar una nueva etapa en Diario LA RIOJA. Gracias a un trabajo de recopilación de toda una vida, Víctor Fernández Pinedo está haciendo públicas sus más de 2.000 recetas referenciadas. «Ahora que tengo tiempo me gusta cocinarlas en casa, ver que están bien y compartirlas con todos los lectores».
Médico ciclista en el Logroñés
A Víctor Fernández Pinedo no le gusta el fútbol. Y sin embargo durante un tiempo fue médico del Club Deportivo Logroñés en la época de jugador de Lotina. «En los partidos me ponía los auriculares y escuchaba los conciertos del Liceo», su gran pasión, junto a la bicicleta con puertos en sus piernas.