El cochinillo crocante es una de las especialidades de las tapas de este establecimiento. Por su parte, en el comedor triunfa y la menestra elaborada con mimo y tradición.
Combina lo liviano con lo exuberante, buscando el equilibrio con el sabor de antaño y cuidando lo estético de la cocina popular. Cocina con estilo propio que surge de la frescura y el trabajo apasionado de Diego Rodríguez, Mikel Zeberio y su equipo.