Carmen Enciso, bodeguera y Luis Valentín, bodeguero. Esta talentosa pareja profesional crea un vino muy especial en la nueva bodega Valenciso.
La venta de la centenaria Bodegas Palacio (Laguardia) al grupo Barceló por parte de Jean Gervais, un auténtico renovador del Rioja en los ochenta y noventa, lanzó a la arena a Carmen Enciso y Luis Valentín. Después de 15 años en la bodega de Laguardia, estos dos amantes del trabajo bien hecho comenzaron una carrera en solitario que poco a poco, sin prisas sin pausas, al igual que sus vinos, convertir su sueño, trece años después, en una de las referencias más importantes en Rioja.
–¿Cuántas veces han tenido que apuntar aquello de que no son pareja sentimental?
–(Carmen Enciso). Muchas.
–Pero sí que conforman una de las parejas más estables en cuanto a lo profesional en Rioja.
–(Luis Valentín). Eso sin duda.
–Una relación que comenzó de la mano de un gran padrino, Jean Gervais.
–(Carmen Enciso). Para nosotros lo fue todo. Nos enseñó casi todo lo que sabemos. Nos permitió con sus conocimientos amar este mundo del vino y respetarlo al máximo.
–(Luis Valentín). Fue él quien nos mostró mejor este negocio, el que nos explicó sus particulares y el que nos introdujo el maravilloso veneno de esta profesión, que desde entonces marca nuestra vida, que se ha marcado como gran reto la consecución de un vino muy especial.
–(C.E.). Y creemos sinceramente que lo estamos consiguiendo. Valenciso es especial porque sólo hacemos reserva y sin duda esto tiene sus ventajas y sus desventajas.
–(L.V.). En primer lugar está el aspecto técnico, que complica mucho todo porque si se comete un fallo damos al traste con todo el trabajo y nos quedamos sin vino. Es diferente a los que hacen muchos vinos, que si fallan en uno tienen otros para compensar.
–(C.E.). Pero también contamos con alguna ventaja, como por ejemplo la posibilidad de acceder a canales distribución que con muchos vinos es complicados. Al hacer un reserva muy especial se abren puertas que de otra forma sería complejo derribar.
–Y ahora están comenzando con un blanco.
–(L.V.). Es una apuesta en la que estamos trabajando duro. Se trata de un blanco fermentado en barrica de roble ruso que le aporta características muy especiales teniendo en cuenta además que la uva de la que sale el vino se encuentra a alturas elevadas.
–(C.E.) Y decimos que es especial porque tan sólo hemos sacado 3.000 botellas.
–Parece que les gusta ir poco a poco, con paso firme y seguro.
–(L.V.) No creo que sea una cuestión de velocidad sino de responsabilidad. No se trata de dar lecciones ni mucho menos, pero nosotros, en previsión de una crisis, en el 2007 ya tomamos medidas para garantizar una estabilidad, aunque bien es cierto que no podíamos imaginar que iba a ser tan profunda y tan larga.
–(C.E.) Y es más, la bodega ha ido creciendo también poco a poco. Al revés de como hace el resto, primero alquilamos hasta comprobar si había rotación de vino. Observamos que sí lo había y comenzamos a pensar en la infraestructura, que ya podemos decir, por fin, está finalizada, y donde me gustaría destacar el gran trabajo desarrollado por el arquitecto Alfonso Samaniego.
–Se observa una gran influencia francesa en su manera de entender el negocio.
–(L.V.). Es algo que siempre se nos achaca. Sobre todo cuando nos dicen que nuestro vino es francés. Ante eso yo sólo puedo decir que es imposible hacer vino francés con tempranillo. Ahora, si se refieren al modo de trabajar, pueden tener razón.
Carmen Enciso
Edad. 50 años.
Su maestro. Jean Gervais.
Procedencia. Bodegas Palacio en Laguardia.
Su sueño. Trabaja cada día para conseguir ese vino por el que es reconocido a día de hoy Valenciso.
Luis Valentín
Edad. 53 años.
Su maestro. Jean Gervais.
Procedencia. Bodegas Palacio en Laguardia.
Su sueño. Continuar con el deseo que unió profesionalmente a estas dos personas: hacer un vino especial.