El Ejército israelí formará a una parte de los soldados que se licencien en el 2012 en el arte de la gastronomía asiática, una fórmula con la que busca reducir el número de emigrantes de esa región del mundo.
El plan, del que da cuenta la edición electrónica del diario Haaretz, intenta atraer a cientos de soldados reservistas a un sector laboral completamente ajeno a su formación militar y con el fin de que sustituyan en las cocinas a los profesionales emigrantes.
La comida asiática es una de los preferidas por los israelíes y en las últimas dos décadas han proliferado los restaurantes con este tipo de gastronomía, obligando al Ministerio del Interior a conceder miles de visados de inmigración por falta de mano de obra local cualificada.
Según el diario, el plan educativo costará anualmente a las arcas públicas 4,5 millones de shékels (casi un millón de euros o 1,79 millones de dólares), de los que un 23 por ciento provendrán del presupuesto de Defensa.
La iniciativa forma parte de un programa generalizado para derivar a los soldados licenciados a sectores laborales que sufren escasez de mano de obra local, como la agricultura, la construcción, el turismo y, ahora, la gastronomía.
«Hay escasez de trabajadores israelíes en este sector y por ello estamos diseñando un plan para enseñarles», dijo al diario un portavoz del Ministerio de Defensa quien precisó que quienes sigan las clases tendrán derecho a una serie de prestaciones.
Entre ellas se prevén ayudas para acceder a una vivienda mientras dure el aprendizaje, la matrícula de 30.000 shékels (unos 6.075 euros) que cuesta el curso de formación, y el acceso a fondos especiales de decenas de miles de shékels por trabajar en «sectores prioritarios» para la industria nacional de llenar el estómago.