
La palabra nuez, que procede del latín nux es constante desde los orígenes del idioma español, puesto que aparece ya en Gonzalo de Berceo. Pero según Plinio el Viejo, la nuez procede del Asia Menor, a donde llegó de Persia, siendo introducido después en Italia. Es el fruto seco más nutritivo, interviniendo en las tres funciones básicas del organismo: Plástica, energética y reguladora. Considerado como uno de los frutos reyes entre los oleaginosos, destaca por su contenido en proteínas e hidratos de carbono, además de un 60% de aceite. En la cocina cada vez es más utilizada sobre todo en ensaladas compuestas o en preparaciones de aves. Simplemente solas son estupendas.
Pero además también son un ingrediente excelente para postres. Dan vida a famosas tartas y son producto básico de algunos turrones. Con miel, es una auténtica delicia, especialmente si está caramelizada.
Postres con nueces
La nogada aragonesa o la intxaursalsa vasca tienen a este producto seco como auténtico protagonista. Este antiquísimo postre de nuestros baserritarras, obligado en ciertos días destacados, se elabora con leche, azúcar, nueces machacadas y canela en rama. Es muy fácil de preparar. En un recipiente se pone al fuego un litro de leche, las nueces machacadas (unos 250 grs.) el azúcar (unos 175 grs.) y medio palo de canela. Hervir todo junto, hasta que vaya espesando.
Tiene que quedar consistente. Se reparte en moldes individuales y se sirve templado. Otro postre delicioso es la mousse de nueces. Su preparación también es muy sencilla. Se machacan o pican muy bien (tienen que quedar casi hechas harina) unos cien gramos de nueces. Se colocan en un cuenco y se les añade 100 grs. de azúcar y la yema de un huevo y se remueve todo ello un poco. Después se le añade 150 grs. de nata montada, dos cucharadas de ron y la clara de un huevo a punto de nieve muy firme. Se reparte todo el conjunto en tarritos individuales y se mete en la nevera unas tres horas. Se puede hervir acompañada de barquillos.