Carmen cumplirá el próximo día 25 de enero sus 77 años. Ahora enseña a sus nietas «las recetas de toda la vida. Ellas me lo han pedido, porque ahora los jóvenes tienen poco tiempo, pero les gusta cocinar. Antes desde muy temprana edad estábamos en la cocina. No había otro remedio».
Los garbanzos de vigilia es un plato muy invernal. Aunque su nombre hace referencia a la cuaresma, el tiempo que según la religión católica, donde no se debe comer carne, Carmen explica que es un plato «muy de invierno. Mi madre siempre lo cocinaba el Viernes Santo, pero a mí me gusta comerlo durante todo el invierno, lo hago los viernes, por lo de la vigilia. Es un plato muy contundente y a mí me gustan solos, sin acompañarlos ni con sopa ni con berza cocida».
La preparación no entraña dificultad alguna, solamente que durante el tiempo de elaboración hay que estar muy pendiente de los garbanzos.
Tras una noche en agua, «los garbanzos se colocan en la olla con agua y se cuecen durante veinte minutos. Cuando ya se han cocido, en el mortero se maja un diente de ajo, perejil picado y media docena de almendras. Se vierte el contenido del majado en los garbanzos que hemos escurrido previamente. Se pone en el fuego una sartén de aceite y cuando esté caliente se agrega a los garbanzos. Cocemos tres huevos y tras pelarlos los picamos muy menudos encima de los garbanzos. Movemos con la cuchara de palo para que se mezcle todo bien y les damos un hervor durante unos cinco minutos. Tras eso, a comer», detalla Carmen Pastor.
Se trata de una receta muy popular que se conoce en la práctica totalidad de pueblos de La Rioja. «Tiene algunas variaciones» puntualiza Carmen, pero a ella le gusta esta manera de elaborarlos pues es la que ha conocido durante toda su vida. Resalta que es un plato ideal para combatir el frío y además, como señala, «salen muy ricos».
INGREDIENTES
1 kilo de garbanzos
3 huevos
1 diente de ajo
Perejil
6 almendrucos
Aceite de oliva
Agua
Dificultad: media